PARTE OFICIAL DE LA BATALLA DE HIGOS URCO
ANTECEDENTES
“3 de junio la disposición de las tropas de Valdivieso era la siguiente: en la Hacienda Rondón 170 hombres al mando del Sub Teniente Farje con los Oficiales Perea, Suárez, Rodríguez y Arce, Valdivieso con 124 hombres emplazados por delante de la Quebrada Honda.
El día 4 de junio el Cadete Rodríguez con 20 hombres hacia la vanguardia, a media legua del cuerpo principal; sobre este mismo lado se replegó la fuerza que mandaba Suárez consistente en 70 hombres, quedando Farje y los otros Oficiales con 80 hombres en una dirección paralela a la izquierda de Rodríguez.
El enemigo que había pasado la noche del 3 (de junio) en el puente de Sáscar se desplazaba por el camino real, los patriotas (entonces) se replegaron hacia el campo de Higos Urco, distante unos 2 kilómetros de la ciudad, lugar con pequeñas lomadas que presenta una zona relativamente amplia, que (se) elige para una mejor disposición a las tropas.
ACCION DE ARMAS
En la amanecida del 6 (de junio) (Valdivieso) dividió las tropas en dos alas: la derecha con el Teniente Pino, con 60 hombres y la izquierda, con el Capitán graduado Félix Castro, con 80 Hombres, el Cadete Rodríguez emplazado tras un parapeto de arbustos con 30 hombres, en refuerzo de un destacamento enviado a la vanguardia de 60 hombres, quedando él al centro con el resto de la fuerza de 50 infantes, sin contar con la dotación de artillería de 14 hombres que anteladamente se había emplazado en alturas estratégicas. Este conjunto de fuerzas ascendía a sólo 294 hombres contra 600 que eran las fuerzas enemigas.
Para evitar la efusión de sangre y buscar la conciliación, Valdivieso hace llegar al jefe Matos un Oficio llamándole al orden y proponiéndole que deponga las armas; proposición que fue rechazada.
(…) Se presentó el enemigo al frente con una vanguardia compuesta de lo mejor de sus hombres, procediendo en marcha diagonal para situarse en una colina, a media legua de distancia hacia la derecha de los patriotas, desde donde podía dirigir sus operaciones. Por esta evolución ejecutada con audacia, creyó Valdivieso que el principal objetivo del enemigo era tomar el camino de Taquia que conduce a la ciudad y en consecuencia resuelve comprometer la Batalla, rompiendo los fuegos a las 8 de la mañana, anunciándose así la lucha general.
Un recio combate se trabó luego. Se hizo derroche de valor por ambas partes. A las 10 de la mañana permanecía aún indeciso el resultado, pero poco después el ala izquierda enemiga, acosada por los patriotas, se retira hacia la quebrada, difundiéndose el terror y consiguiendo así desalojarlos de ese punto de apoyo.
Mientras se lograba un parcial triunfo en este sector; el ala derecha enemiga toma una altura dominante, y dándose cuenta del percance ocurrido en la artillería, al quedar el ultimo cañón inutilizado por haberse volcado la cureña y salido el cañón de su montaje, irrumpe sobre los patriotas con todo éxito, obligándoles a replegarse; pero no logra seguir adelante por la acción valiente del artillero José Portocarrero, que con esfuerzo sobrehumano solo, consigue levantar el cañón y colocarlo sobre su cureña dejándolo en condiciones de hacer fuego. Gracias a esta heroica hazaña el ataque realista es contenido agregándose también la oportuna intervención de a fusilería del Sub Teniente Suárez, que después de una lucha tenaz logra al fin el repliegue enemigo hacia la quebrada.
Se sucede un intérvalo de evoluciones en ambos contendores.
Valdivieso ordena entonces, a la segunda compañía mandada por Pino que se oculte en un bosque, mientras él con la primera compañía de Castro y las demás fuerzas marcha de frente contra el enemigo, protegida por protegida su derecha por un destacamento comandado por el Cadete Rodríguez. Apenas iniciado el avance, el enemigo, dispuesto a disputar la victoria, salió al encuentro; pero en la mitad de su marcha y tan luego de iniciada la lucha, fue sorprendido de flanco por las fuerzas de la segunda compañía que se agregó a la primera, a las guerrillas de Rodríguez, de Suárez y a la artillería.
Esta combinación, tan acertadamente ejecutada, decidió del combate, las fuerzas enemigas comenzaron a huir entre el desorden, la vergüenza y el pavor.
La persecución se llevó a cabo hasta cerca de dos leguas de la ciudad.
La moral, propulsora de los ejércitos, se había perdido; las tropas realistas no solo sufrieron las consecuencias del desastre de sus efectivos y la perdida de los principales elementos materiales, sino un verdadero quebranto moral y en este estado su desborde fue definitivo.
Así terminó esta batalla que duró 10 horas. La victoria ha costado muchos muertos y heridos, contándose entre estos el bravo Cadete Rodríguez.
(…) Muy sensible ha sido la persecución de los realistas… de manera que sólo se pudo aprisionar al tercer día de los dispersos unos setenta que se mandaron a Bolívar (Trujillo), tomándoles 40 fusiles, los más inútiles con que se dio fin a la memorable acción Chachapoyana del 6 de junio de 1821. |